- ¿Estás bien?
- Eso...creo- decía mientras se tocaba el labio y miraba su mano llena de sangre.
- Vamos a mi casa, te voy a curar eso.
Caminamos hasta mi casa en silencio, llegamos y se desparramó en el sillón, lo miré y negué con la cabeza mientras me disponía a ir a buscar un vaso de agua y algo para curarle la herida. UN poco borracho estaba. No sabía qué hacer. Mientras pensaba en todo lo que habíamos hecho juntos en el pasado, él estaba igual, siempre tan...colorado.
- A ver, vení que te limpio la sangre.
En realidad siempre me dio asco la sangre, me desmayaba con sólo mirarla, saqué fuerzas de donde pude y despacio se la limpié.
- Te podés queder a dor... - ups, ya está dormido.
Lo dejé en el sillón y lo tapé con una mantita y me fui a mi cuarto a descansar un poco. Al otro día sonó el despertador, me había olvidado de desconectarlo ya que ese día no tenía que ir a trabajar.
Bajé las escaleras y él seguía dormido en el sillón. Seguí de largo y me fui a preparar un café y a buscar en algún lugar de la casa algo para comer. Me senté en la mesa y desayuné en paz, algo que no hacía hace mucho tiempo.
Fui a la sala y me arrodillé al lado de Trevor y me quedé mirándolo; hacía demasiado que no lo veía, desde cuarto año de la secundaria. Fuimos novios, sí, dos años y medio saliendo; la pasábamos hermosamente bien cuando estábamos juntos. Nos separamos porque él se tuvo que ir a vivir a Croacia por un tiempo indefinido, así que d
ecidimos terminar nuestra relación.- Trevor, Tre, levantate.
- Mmmmmm, no, quiero seguir durmiendo.
- Dale, arriba-
Lo ayudé a sentarse en el sillón medio dormido como estaba.
Abrió de a poco los ojos y me miró.
- Sos... ¿Ashley?.
- Sí.
Me abrazó, lo abracé, me encantaba estar así con él cuando éramos novios. Estuvimos un rato largo así abrazados... sentía todo mi hombro mojado, ÉL ESTABA LLORANDO, yo también.
Nos separamos, teníamos los ojos llenos de lágrimas, nos miramos y nos reímos de la situación. Me encantaba su sonrisa y me seguía gustando, una de las cosas por las que me fijé en él.
Hablamos durante horas sobre lo que habíamos hecho durante el tiempo que no nos vimos, muchas cosas. Carreras, amores, familia, de todo.
- Nunca me pude olvidar de vos- me miraba fijo y tenía los ojos llorosos.
- Yo tampoco, creo que te sigo amando como antes, más que antes.
- Te amo.
- Te amo.
Beso. Se sentían tan bien esos labios, volver a recordar lo que más me gustaba hacer: besarlo.