Era uno de tantos días en que cada
vez que lo miro, los ojos me brillan
y me dan ganas de decirle cuánto lo
quiero cada cinco segundos. No lo
hago, no se lo digo tan a menudo,
como a nadie, y que me muero si
le pasa algo algún día. Estaba
hermoso, más de lo que alcanzo
le pasa algo algún día. Estaba
hermoso, más de lo que alcanzo
a describir.