Últimamente ando callada, introvertida, pensativa y reflexiva. El tema es que hay personas que a veces necesitan tomar distancia de determinadas situaciones, lugares o personas para lograr pensar y decidir. Siempre creí en el destino, pero desde una perspectiva dual; en mi versión personal, el destino es muy semejante a un tablero de ajedrez en el cual nosotros tenemos la libertad de mover las piezas estratégicamente con el objetivo de cambiar la situación y el propio juego, así como también cada movimiento de otros jugadores nos pone de cara a una nueva situación a resolver. Hoy me encuentro en un momento de reflexión, esos momentos en los que te tomás un tiempo antes de mover cualquier pieza de tu tablero (destino) intentando prever las consecuencias de ese “próximo movimiento”.
Veremos que pasa…