Y tenerlo todo tan claro como para quererte a muerte con la otra persona, y de pronto una palabra, un momento, un "querer dar un paso más" y tu das uno menos, y giras la cara intentando disimular el miedo. Y piensas en si tu mismo quieres y te das cuenta de que sí, que es lo que más quieres en el mundo. Pasar el máximo tiempo con esa persona, vivir con ella, soñar con ella, compartir cada minuto de tu vida con ella. Pero una pregunta, una pregunta bien formulada, mal entendida, o mal formulada y bien entendida o ninguna de las dos cosas y empiezas a dudar. Empiezas a sospesar todo lo que te cierras, y piensas que tal vez sea pronto, o que tal vez te vuelvas a enamorar de otra persona y sea demasiado tarde. Es como cuando eras pequeño y tu amigo que vivía al otro lado de la calle te preguntaba si te querías ir una noche a su casa, y tu sabías lo bien que lo ibas a pasar, y sabías las ganas que tenías de ir, pero sin embargo te daba miedo admitirlo, te daba miedo ir a dormir a su casa después de haber ido mil y una veces.
Decir que sí o que no. Sabemos que terminaremos arrepintiéndonos pero decimos que no y la otra persona se va, y tu deseas que vuelva, poder cambiar de opinión pero ya es tarde, ya es tarde para decir que sí, para confesar lo mucho que le amas, ya es tarde para vivir de nuevo como uno solo...