No hay nada como una ciudad con encanto para perderse, para pensar o simplemente para disfrutar de cada rincón. Cada piedra cuenta una historia repleta de luchas, guerras, amores y desamores que a lo largo de los siglos han forjado esta ciudad y la han hecho digna de su nombre.
Alejándose de la vida cotidiana, hace que perdamos muchos prejuicios que nos agobian día a día.
Da igual el lugar a donde ir, donde perderse, y es gracioso que tengamos que irnos lejos para encontrarnos a nosotros mismos, pero funciona.
Perdámonos...