Todo pasa tan rápido.
Nada es tan bueno como debería haber sido.
No voy a llegar a hacer todo. Tengo que elegir. No puedo hacerlo todo. Alguien dijo alguna vez que hay que leer primero los mejores libros porque nunca se va a poder llegar a leerlos todos.
No voy a poder leer todos los libros que quiero leer. No voy a poder mirar todas las películas que quiero ver. No voy a poder estar en todos los lugares en los que quiero estar. No voy a poder estar con todas las personas con las que quiero estar. No voy a poder hacer todas las cosas que quiero hacer. No voy a poder viajar a todos los lugares a los que quiero viajar. No voy a poder conocer a todos los hombres que quiero conocer. No voy a entender todo lo que quiero entender. No voy a abrazar a todos los amigos que quiero abrazar. No voy a insultar a todos los tipos que quiero insultar. No voy a decir todo lo que quiero decir. No voy a enamorarme de todos los tipos de los que debería enamorarme. Y mucho menos ellos se van a enamorar de mi.
No tengo tiempo.
Todo pasa tan rápido.
Necesitaría dos vidas para hacer todo lo que quiero. Y ni siquiera así podría. Porque siempre pasa el tiempo. Y todo es distinto. Y sólo voy a tener quince años por trescientos sesenta y cinco días. Y sólo voy a estar ahí en ese lugar, en ese momento con esa persona una vez. Sólo una vez. Y no va a durar nada. Sólo unos segundos.
Necesitaría dos vidas para hacerlo todo. Y que el tiempo se detuviera. Se detuviera cuando todo es perfecto. Aunque nunca todo es perfecto. Y la perfección sólo dura unos segundos como dijo Durden.
Necesitaría dos vidas. Y una más para recordarlo todo. Para ponerme a pensar. Para sonreír por lo que hice.
Necesitaría tres vidas.
Todo pasa tan rápido.
Todo pasa tan rápido.
Este si es el final. Podés volver a leer.
Todo pasa tan rápido.
¿No les pasa? ¿No se habían puesto a pensarlo? ¿Sólo yo pienso eso? ¿Sólo yo digo esto? ¿Estás leyendo? ¿Todavía estás leyendo? ¿Fue todo esto el paroxismo de la inconsciente perorata demencial de Galahad?
No se.