Ayer me enamoré, si cabe, más de tí.
Ayer me conmovió tu mirada más que nunca; probablemente, porque necesitaba esa mirada más que nunca.
Tus ojos mirándome con ternura, nostalgia, deseo, transparencia, con Amor.
Tus ojos ayer me salvaron, y me llevaron, como siempre, a ese lugar donde tu y yo disfrutamos tanto, a ese rincón en el que las palabras a veces sobran y nos llenamos de ternura, de complicidad, y nos damos un baño de miradas, miradas intensas que me seducen, me insinuan, me desnudan el alma, me tranquilizan, me salvan...me serenan.
Te quiero tanto, tanto, tanto