miércoles, 9 de septiembre de 2009

Si tuviera que describirlo no sabría por donde empezar ya que interpreta tantos papeles como situaciones ha vivido, que no son pocas... De hecho, una de las cosas que más me gusta de él es intentar ponerme dentro de su mente cuando se dispone a imaginar la historia de su vida. Y me paso horas y horas imaginándome sus pensamientos...
Si tuviera que describirlo sé que no lo haría nunca igual. Él es como un cuadro impresionista que se puede ver desde distintas perspectivas según la luz con la que se la observe... Es como esa serie de Monet en la que pinta cuatro cuadros diferentes de una misma catedral.
Así, se lo podría describir desde diversos puntos de vista.
A mi me gusta de muchas maneras, casi de todas diría... A veces hace como que lo controla todo, y otras como que ciertas cosas se le van de las manos y marcan su ritmo. En ocasiones me habla y me adentra en su vida novelada, una historia de la que dice que, aunque sea una putada, yo no me puedo quedar fuera... Lo que él no sabe es que a mi me encanta formar parte de esa historia (... o si)
Otra cosa que me fascina de él es su capacidad de extraerme esas cosas que yo no quiero decir pero él sí escuchar. Me impresiona su habilidad de transformar mis pensamientos en palabras, palabras que a veces niego y que él sabe de sobra que las pienso de verdad.
Y mil cosas más...
Pero en realidad, si me tuviera que quedar con algo de él serían esos momentos en los que se despoja de todo y se muestra tan transparente como yo quiera verlo. Cuando me mira y se pone serio, y me da un beso y nos abrazamos un rato... Y sólo entonces, solo entonces me dice te quiero.
Y a mí... A mí me sobrepasa... ¿Qué quieren que haga si lo daría todo por él? ¿Qué quieren que les diga si me he enamorado?...